Respiro sol y te pienso,
Expresión calma de ser y estar.
Presencia sutil y alegre, observo e indago, reconocerme en tu alma.
Reflejo cálido de presente, compañía serena.
Los demonios del alma nos visitan, desean probar rincones y amaneceres.
Nuestra implacable certeza los observa con simpatía y compasión: en esta historia de ayeres no hay lugar.
Porque los duendes nos hacen un guiño y vacían nuestros bolsillos: Caramelos de miel y luna.
Voy y vengo en sueños por el pasillo pequeño de tu casa y reconozco la luz y el aroma, sólo el azar nos convida las montañas.
Será en Agosto, tal vez Enero cuando las palabras se adueñen de momentos. Aquí y ahora decido ser el viento y con fascinante espera ahueco el alma para el encuentro.
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