duele de dolor físico, que hace temblar mis pupilas.
duele de dolor cierto, profundo y azul.
duele y no calma aunque pasen las horas
duele
duele además de corazón en espera
irse de la vida así sin más
duele y el sendero continua.
seré capaz de sostener? de acompañar?
mi presencia sin tiempos te abraza.
martes, 21 de julio de 2015
miércoles, 15 de julio de 2015
sshhh
no hay sonidos en mi casa, hoy, los gatos parecen flotar y mis pasos no pronuncian palabras.
no hay sonidos reales hoy, apenas dibujan eternidades en la ventana algunas lágrimas.
no hay sonidos y sin embargo, mi corazón tintinea y sólo las teclas interrumpen su canto.
no hay hoy sonidos porque está ganando el invierno.
hay sabores y aromas.
hay texturas y sueños.
hay dulzura y recuerdos.
hay, no, no hay sonido, pero hay asombro!
no hay sonidos reales hoy, apenas dibujan eternidades en la ventana algunas lágrimas.
no hay sonidos y sin embargo, mi corazón tintinea y sólo las teclas interrumpen su canto.
no hay hoy sonidos porque está ganando el invierno.
hay sabores y aromas.
hay texturas y sueños.
hay dulzura y recuerdos.
hay, no, no hay sonido, pero hay asombro!
estar entre colores
días de silencios encontrados en los rincones de mis lanas
días de pensamientos voladores que vienen y van,
sin dueños ni razones
sin dueños ni razones
mi hombro se queja, mis ojos reclaman
mi corazón canta ingenuamente y se recrea.
tintenean tus llaves
diálogos sin sonidos y risas tontas
busco en mi mente
mis momentos perfectos
lluvia y granizo
frío y calor.
despierto sin sonidos y estoy entre colores
adolescentes grises que pasaron allá lejos
renazco sin presiones,
aprendiendo
aprendiendo
valiente y solitaria
como al inicio.
un sueño husmea por aquí
y mi mirada se ilumina.
miércoles, 1 de julio de 2015
Julio de luna y lanas de frío
Asomó tu penumbra en mis sombras eternas y cuan alcancía de silencios ocres te plantaste en mi jardín... Desplegado en movimientos serenos, perceptibles y redondos, cada día enfrías mis dedos y mi nariz.
Me sorprendes eligiendo colores que ruedan y vibran,
se escapan en hadas, estornudan inquietos y sonríen, fibras que caminan laberintos y números.
Dulzura de chocolate humeante
que transforma sus límites,
encaja aristas y pliegues zigzagueantes.
Cientos de veces enredados,
cientos de veces domesticados,
pequeños saltimbanquis que asoman
en los bolsillos de mis duendes solitarios.
"No te olvides las medias, que el frío puede resfriarte!" alerta una madre en mi vereda.
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