Como si hubieses sido fácil Otoño, hoy no te encuentro.
Te deslizaste entre incertidumbres y dolores.
Despertaste sueños y acompañaste decisiones.
Tejimos juntos y seguimos andando.
De a una moneda que gira y flota se va armando el castillo.
Azul de mar y ocre.
A veces duele más y a veces menos.
Esa perversa grieta del corazón que se niega a desaparecer, que insiste con reir a carcajadas mientras la ignoro...