Esa es la única condición que existe en este espacio terrenal que recorremos, tiempo astral o tiempo mágico, infinitud de posibilidades.
Serenidad de ser, de ver y de encontrarnos. Momentos que se asumen, visualizan, pasan.
Deseos de mar o de montaña, en soledad tal vez, en multitud quizás...
Múltiples momentos que se huelen, se olfatean en el aire, se anhelan y todo el universo ordena sus azares para lograrlos.
Como arena en la meseta, o en la playa, en el llano o en la barda, arena infinita que colorea mi Sur y desvanece imágenes, desvela entuertos, enmarca rastros.
Serenidad desplegando sus alas y acariciando las almas con su brisa... una, dos, cien, mil veces...
Así
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